¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!

¡Gracias!

¡Gracias!

¡Gracias!

Sí, gracias. Así, de primeras. Porque si estás aquí leyendo estas palabras es por dos razones:

  1. Estás buscando un especialista de contenido y has encontrado esta página. Si es así… ¡gracias por tu posible interés! 
  2. Eres un familiar o amigo y has entrado para cotillear. En ese caso… ¡gracias por subirme el número de visitas de la web! 

“¡BUAH! SI CUALQUIERA PUEDE ESCRIBIR” El típico listillo

¡MEEEEC! ¡MEEEEC! ¡FALSO! 

Bueno, no del todo.

Escribir es algo que todo el mundo hace, pero no todos lo hacen bien. 

Hay que entender bien la idea o producto que se pretende vender.

Hay que simplificar y mandar mensajes claros y contundentes…

… sin olvidarnos, claro, de encontrar una manera creativa de hacerlo. 

También hay que adaptar el contenido a los diferentes canales.

Hablar con un tono de voz concreto.

Escribir los imperativos bien y terminarlos con “d” y no en “r” (ejem).

Y oye, también hay que saber usar los puntos y las comas (ejem, ejem).

El contenido es lo primero que leen los usuarios, los clientes o la audiencia. 

El contenido es lo que genera una percepción, un sentimiento, una necesidad.

El contenido ES tu marca o tu producto. 

Por eso…

No dejes que “cualquiera” escriba tu marca o producto.

Muy bien, muy bonito todo y mucho BLA, BLA, BLA, pero… ¿tú quién eres?

Mi nombre es Álvaro Icaza y, está claro, soy creador de contenidos. 

Desde pequeñito quise escribir y trabajar en marketing… 

… vale, no, ES MENTIRA.

Quería trabajar en el cine. Me fascinaba el cine. 

Así que una vez que estudié Comunicación Audiovisual, ingresé en la escuela oficial de cine de Madrid para estudiar una diplomatura de guion.

Eso me permitió aprender dos cosas: que vivir del cine era prácticamente imposible y que escribir me ponía el cuerpo MUY flamenco. 

¡Vaya! Mi sueño de la infancia parecía esfumarse…

Mmmmm… no del todo, porque: 

  1. Encontré un hueco en el mercado laboral como creador de contenidos en el mundo del marketing.
  2. Todo lo que aprendí y escribí sobre cine, además de enriquecerme cultural y personalmente, lo aplico en todos los trabajos en los que participo. 
  3. Y llámalo “disonancia cognitiva”, anagnórisis o epifanía tardía, pero con el paso de los años me he dado cuenta de que escribir y crear, independientemente del canal, es lo que siempre quise hacer. 

 

Álvaro